Eres lo que consumes y también eres lo que eliminas.

Parto de uno de los conceptos básicos que aprendí en la escuela de herbolaria.

Es común escuchar la frase “Eres lo que comes.”
Pero en realidad es más profundo que eso.
Eres lo que consumes y también eres lo que eliminas.
Y consumir no es solo lo que entra por la boca.
Consumimos alimentos , información, imágenes, conversaciones, películas, redes sociales, música, ambientes, energía
Todo eso impacta el cuerpo.

  • Lo que comemos afecta la inflamación, la microbiota, las hormonas, la piel, el estado de ánimo.
  • Lo que vemos y escuchamos afecta el sistema nervioso.
  • Lo que sostenemos emocionalmente afecta cómo el cuerpo regula o se congestiona.
    Si el cuerpo no elimina bien lo que consume, se acumula.
    Y cuando se acumula, empieza a manifestarse: cansancio, irritación, inflamación, cambios en la piel, alteraciones digestivas, desequilibrios hormonales. ¿Te ha sucedido?

Por eso no se trata solo de “comer sano”.
Se trata de empezar a preguntarnos:

  • ¿Esto me nutre o me inflama?
  • ¿Esto me regula o me sobreestimula?
  • ¿Esto es alimento o es carga?
    Y esto aplica en varios niveles.
  • Hay alimentos que no nutren.
  • Hay información que intoxica.
  • Hay estímulos que saturan el sistema nervioso.
    Cobrar conciencia de lo que consumimos es el primer paso para cualquier proceso de regulación natural.
    En las siguientes cartas vamos a ir profundizando en cómo el cuerpo procesa, elimina y expresa todo eso que incorporamos.
    Pero hoy quiero que te quedes con esto:
    No todo lo que entra te alimenta.
    El cuerpo no acumula al azar; responde a lo que recibe y a lo que puede gestionar.
    La regulación empieza por lo que decidimos consumir 🌿
    Te abrazo,
    Yoana
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